Llega la tercera evaluación, y con ella, un evento muy importante para los alumnos de 6º de Primaria a 2º de Bachillerato: los Intercursos. Esta tradición lleva en pie ya 32 años, y ha pasado a formar parte del espíritu del colegio. Se trata de competiciones entre las clases, en los siguientes deportes: fútbol, baloncesto, voleibol, tenis de mesa, bádminton… además, este año se ha añadido un nuevo ámbito, el ajedrez, y han sido los propios alumnos quienes han insistido en su inclusión.
Los Intercursos fomentan una competitividad sana, así como la pasión por los deportes. También enseñan a los alumnos a abogar por la justicia y empatía, al premiar a aquellos que más los implementan en su juego. Lo más importante de los Intercursos es, sin embargo, lo mucho que refuerzan la relación entre las clases y dentro de ellas.
Semanas antes de que comiencen, el ambiente en los pasillos se vuelve más animado; los alumnos hablan de tácticas, de los diseños de las camisetas, del nivel de los distintos equipos… Preguntan por consejos a los más mayores, y dan ánimos a los más pequeños. Charlan con aquellos a quienes se van a enfrentar, para intentar medir sus posibilidades de ganar. Y durante los partidos, cada uno toma responsabilidad y da lo mejor de sí mismo para llevar la victoria a su clase, desde los jugadores dentro del campo hasta quienes no juegan, que los animan en los momentos de debilidad y vitorean las buenas jugadas. Porque tanto si ganan o pierden lo hacen como una clase, como una unidad.
Paula Cuevas (alumna de 4º ESO A)
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